domingo, diciembre 28, 2003

inesperados días...
La navidad pasó como un día incierto, una cena deliciosa y extraña y un frrío que se apoderaba de mi cama calientita....

Lo que siempre he temido es que cuando viajo en avión al ir a recoger mi maleta a la banda del equipaje, esta (o sea mi maleta) no esté... Aeropuerto de Colonia, Alemania... después de correr toda la mañana de un lado para otro, diana y yo abordamos el tren hacia el aeropuerto y partimos hacia Alemania, el vuelo fue tranquilo y mis ambiciosos ojos pudieron deleitarse con los alpes franceses y españoles que me sonreían por debajo y enardecían mi mirada con la brillante luz del sol. La llegada a la pequeña ciudad de Colonia, se sumió en el gris del cielo, un contraste raro, algunos arboles quemados, o varias areas de bosque incendiadas, algo de hielo en la pista de aterrizaje, humedad, algo de lluvia y un poco de oscuridad a las 4 de la tarde... bajar, recorrer unos metros hacia la banda, esperar y esperarrrr esperarrr y (diana recoge su mochila) y de repenteee blop, paró la bandaaa no hay mas equipajeee!!! " pero señor como que ya no hay mas, fijeseee bien en el avión", la gente hablando en alemán me confunde, ay pero como que mi mochila negra no estaaaa???, mi gorro rojo que don ruy me obsequió en navidad pasada, y la bufanda roja que mi mamá me tejió con amor para protegerme del frío... eso pensé... diana habla con el un oficial del aeropuerto, no hay nada que hacer, llamar al otro día y esperaaaar...
Colonia, una ciudad pequeña guiada por el Rhin, y una catedral enorme y oscura (si es gotica), tan fría como el viento que azota su esqueleto. Estaba vacía, era 24 y todo cierra temprano, pero aun asi caminamos, entre mirar y comprar algo de ropa interior o calcetines, por si la mochila no llegase.. caminar y tomar fotos, observar, sentir el aire que parece venir de un congelador, imaginar en que pedazo del planeta estoy, como se ve en el mapa... Dormimos con Marian, la madre de Brian, amigo de mi hermana, un chico tierno y risueño, contrastante realidad con su apariencia, es enorme, parece un vikingo, pero sin pelo rojo, buena vibra... su esposa una chica brasileña de 22 años, extraña, muy extraña... y Marian, una señora cariñosa y agradable... de todos modos, rodeada de gente buena onda, sentí como que estba en un lugar en donde la navidad no significaba mucho; me retiré a dormir a las 11 de la noche, y pensaba lo que ya extraño a rodrigo. (la mochila llegó durante la cena).
Viajar en tren es una sensación como para alucinar, se siente como si se flotara pero sin flotar, pues el peso del vehículo sigue estando presente, avanzamos rápido, serán tres o cuatro horas hasta Amsterdam, pero no importan porque el paisaje, que no es nevado, es bonito, nos tocó un asiento con grandes ventanas y emprendemos la oodiseaaa, Sigur Ros nos lleva a un recorrido entre árboles, y nubes, carros, casas adornadas, focos de colores, ventanas acogedoras que saludan al 25 de diciembre, unas francesillas rien y comen betabeles... el tren avanzaaa, lento, rapido, no importa como, pero ahí vamos, eso es lo que importa, esa sensación de no saber la velocidad, de simplemente ir... avanzar.

continuaraaa....

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