viernes, abril 23, 2004

Requiem
El olor a flores me gusta pero me marea y me hace sentir nauceas, nose porque pero me agrada aunque me gusta mas verlas... iba en la carrtera México-Tuxpam y mi madre manejaba la camioneta, desde ahi podía ver las colinas repletas de arboles cubierto de flores rosas, eran como un cuento, algo irreal quería bajarme de la camioneta y correr entre los árboles y perderme un rato o quedarme sentada mirando el cielo tan azul... pero no, pues nos dirijiamos al funeral de mi abuelo, ese que nunca pensabamos moriría pues había soportado mil y una enfermedades, caidas de caballos, corneadas de toros... pero no fue asi, una noche antes dejo el mundo con un suspiro. Aunque no tuve (ni muchos de sus nietos) una relación cercana a él debido a su mal caracter y su amarga forma de ser, hubo en mi una reacción ante la noticia, no lloré pero senti que algo se derrumbaba, no se que fue, aunque yo sugiero mi preocupación por mi padre (su hijo) quien indudablemente estaría tirste. Vivir el funeral del abuelo fue una escena que no se esperaba, aunque tenia 93 años, yo pense que vivviría unos 5 año mas. Somos una familia enorme el dejo 15 hijos (dos medios hermanos de mi padre) asi que hubo un montón de gente, mis tías las solteras( y encargadas de cuidarlo hasta el final de sus días) lloraban amargamente la partida de este señor un tanto extraño a mi, mientras repartían comida y bebida a los acompañantes, toda una tradición imposible de romper. El sepelio de don Gustavo Huidobro Velasco, fue tan dramatico que nadie de los presentes( aunque supongo hubo excepeciones) pudo evitar llorar, el huapango llora con el violin y yo miraba a mi hermano, mi madre, mi padre, mis 7 tías y 5 tíos, mis primas jessica, nadeshda, yara, gabriela, celinda, mairen, karla, mirna, mis primos Lenin, gustavo y arturo llorar profundamente, tal vez todos conmovidos, o tal vez todos sientiendo que se pierde algo. La llamada desde España de mi hermana hizo derramar lagrimas entre mi padre, que a pesar de eso no dejaba que lo abrazara ni lo tomase de las manos, el me decía :"estoy bien". lo dejamos ahí en esa tumba que antes solo visitabamos en día de muertos para llevar flores a la abuela fallecida 36 años antes, se quedó ahi rodeado de flores y cantando huapangos. No hay mas. Mientras sucedía el entierro yo pensaba, "porque abuelo no pudiste ser mejor abuelo", creo que fue un reproche pero no queda nada que hacer al respecto, tal vez yo tampoco me interese en ser una buena nieta.
me agradan las flores rojas, aunque sean para el muerto.

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