Pensando en sus ojos muertos
Si Dios existe en esta tierra, en ese lugar aquí y ahora debe de tener un poder inferior al que arraza con la vida de tantas mujeres en el despoblado.
Si el destino es el que rige la vida que llevamos, seguramente en el despoblado distorisionó toda visión de felicidad y esperanza.
Si la bondad humana existe, tanta miseria y desolación han hecho que las ramas y arbustos secos abandonen la idea, que los pájaros observen con tristeza el panorama durante su vuelo y las rocas se desgasten en su posición milenaria al ver tanta sangre derramada sobre el suelo aspero, árido, aun más seco de tanto evaporar las llantos y gritos que se ahogan en la nada... en la vil ignorancia de quien los mira.
Acabo de escribir este parrafo con un mareo, lágrimas en los ojos y dolor de cabeza... nada comparado con lo que seguramente ellas sufren esta noche, las noches anteriores, las mil y una noches anteriores, las mañanas que relampagueban y veían un poco de luz en una ventana, con la mirada nublada y la tierra y la sangre formando una mezcla que se esparce por su cuerpo, negadas del derecho a decidir su propia vida, a elegir su propia muerte, a martirisarse por un vato o preocuparse por los kilos de más, la regla, el precio de las cosas, el color de un vestido, el olor de un lugar que las lleva a un recuerdo, un viaje de sueño, un perfume novedoso, el disco de su artista favorito, pelea con los padres, con los hermanos, fingir que ríen, llorar silencio, ir con la ginecóloga y recibir noticias extrañas, prepar un pastel, escribir un e mail, charlar por el msn con sus amigos lejanos, probarse zapatos, asistir a una fiesta... todo derecho de la vida, la vida que uno enfrenta que puede ser tan placentera, señores, señoras, quienes sean ustedes, poderes misteriosos que actúan poderosos y arrebatan esa vida; actuar como Dios está de moda, mover los hilos de las marionetas y decidir cuando comenzar un calvario y además cuando cortar de tajo el sufrimiento, poder que tenemos que no usamos porque nos conformamos con nuestra propia vida y luchamos en decidir por ella.
i fell in love with a vatito allá en la frontera
i don´t have una esperanza.
i see her cry una lágrima.
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