domingo, abril 03, 2005

Aquí solo hay células

Tanto que decir, encuentros de millones y millones de células amistosas, enamoradas y ansiosas de volverse a ver. Meses, muchos atrás me encotraba rodeada de amigos todos ellos del género masculino, y de cierta forma me hacía sentir privilegiada, por que nunca me sentí sola... sola como algunas veces me siento en estas calles a penas conocidas, a penas extrañas. Y estaban, ellos como siempre, tan distraidos y soñadores, tan trbajadores y entusiastas, tan tristes y contentos, ahí; en un lugar que no era el mismo de siempre, sino otro: el DF o Xalapa... y en la ciudad más grande de todas me encontré con Toño y con Daniel y pude platicar como anters lo hacíamos, viendo sus rostros dotados de miles de expresiones, nuevas y viejas. Y Toño me pegó una fotografía que el tomó de un cielo azul surcado por cables de luz y telefono, sin que yo me diwera cuenta. Después me dijo que la intención era anotar: Vemos el mismop cielo. Y en una de las paredes blancas que rodean su departamento colgaba una estructura luminosa con uno de los experimentos visulaes y abstractos que tanto le agrada realizar para consumir la realidad; mirándola yo me sentía feliz. Lara y yo recorrimos las calles del centro histórico de la capital para buscar una mandolina que después se convirtió en tricorde, instrumento que utilizará para una nueva idea y vi sus dibujos y con todo ello yo me sentía maravillada. Mis amigos están bien locos, yo no les entiendo mucho, aunque trato y llego a concluisones ; dani dijo en alguna platica con toño "Nos estamos olvidando que el medio no es lo mas importante,s ino de lo que el se produce", ahí si entiendo, ahí imagino todo lo que sale de sus cabezas e imagino lo que de Lara se fue para Arco, en españa.
Recibimos además la visita de Diego Osorno, y todos hablabamos en un mismo lenguaje: no estamos demasiado lejos.
Días después vi a Rodrigo y con él pude bailar y dar saltos en el cielo cuando gracias a su presencia el conciereto de Ely Guerra se convirtió en un momento extraño, además de canciones; imágenes retóricas, pero nada pudo interrumpir mi alegría, estba él ahí y apesar de ellos yo estaba sola, bailando yo estaba sola pero Rodrigo estaba ahí, detrás de mi observando cada uno de mis movimientos.
Luego viajamos a Xalapa, para que conociera donde yo camino, donde me siento a comer, me acuesto a dormir, me baño, sueño e imagino y además tengo miedo. Y todo volvió a ser como antes: él y yo comprando, yendo al cine, durmiendo juntos, caminado... Volvimos a conjugar verbos.
Y para mi sorpresa el clima repentino y violento trajo entre sus largos brazos a dos amigos más: Chuy y Gil, quienes caminan con cierto aire desenfadado, imagino que es producto de una inevitable tristeza; aunque deben de saber que cuado llegaropn el cielo era girs y al partir éste se volvió azul y todas sus nubes se fueron, como la de estos dos muchchos que se aventaron a cruzar mil kilometros en un auto inseguro, se irán.

Hoy limpié mi habitación; quedó vacía, todos los olores de la semana se fueron al abrir la ventana, cambiar las sábanas, barrer, acomodar todos los libros, fotografías, revistas y demás papeles en una mesita que improvisé... Me senté en la cama, esta habitación es un espacio pequeño, con los visitantes parecía mas grande, más seguro: inmenso, lleno de color. Ahí flotaron las células, la estructuira fundamental que constituye a los seres humanos... célula. Ayer en mi última clase con José Homero se abrió un texto escrito por mi, y conocí nuevos errores, aunque siempre Homero se ha de equivocar conmigo, pues yo no presumo nada ni intento ser nada más allá de lo que soy: miles de células; pero siempre él me deja un rastro luminoso para ser mejor, a pesar de que en mucho tiempo seré solo células, y carne y huesos, sangre y piel... a ese maestro también lo voya extrañar, por que ayer descubrí algo en sus ojos como si realmente supiera quien es, sin embargo lo sé: células. Es verdad, me falta todo ese voraz conocimiento para defender mis textos, me arrepeinto de no haber dicho por lo menos que la palabra células no es fea ni técnica ni cientifica (a su vez lo es). Si, José Homero, esa es una palabra totalmnte íntima; las células son brillantes y transparente y cuando uno mismo se toca un dedo, o dos personas se tocan o más personas se tocan, fusionan todas las células y éstas bailan y se arremolinan para sentir el contacto.

3 comentarios:

*_* elgatoraro!* dijo...
Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.
*_* elgatoraro!* dijo...

y lo mejor es que todos tenemos célula

:)

nos veremos pronto

grace dijo...

Me encantó este texto. Espero que estas visitas te hagan feliz. En algún momento iré a visitarte amiga. :) Te mando un abrazo. Sigue escribiendo, no dejes de compartir.

celulas, celulites, celuloide

uuuuu

celulitis!!!!!

FREAK