Texto fugaz
Escondía ella una mano entre sus piernas, una mano blanca entre sus piernas doradas, la mano se veía ridícula. Ella Lucía asustada.
La mano temblaba entre sus piernas. El padre de Lucía hablaba, hablaba. Lucía callada apretaba la piernas, mientras su respiración aumentaba.
La mano ridiculamente sollozaba.
El padre caminaba alrededor de toda la habitación, dejando huellas de lodo.
Lucía movía solo sus hombros, la espalda tratándo de acomodarse en el diván en el que estaba sentada. La mano, la mano sólo esperaba.
falló.
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