Hola estoy lejos de casa
Hogar se quedó donde termina el mundo. Es lejos el sitio desde la ventana que hoy lo mira, desde la tierra agreste que sólo parirá mariposas en octubre y noviembre.
Sus tres hijos lo llaman tres días a la semana, han seleccionado uno cada quien. Ana el martes. Estela el miércoles y Javier, el pequeño, los viernes. Al chico no le importa romper las reglas y vuelve a llamar el domingo. Desde su alcoba, su pequeño mundo donde todavía vive El Padre, lo saluda con voz quedita para que las hermanas no se den cuenta. “Soy de nuevo yo” y El Padre reconoce la lágrima del hijo que rodó por su mejilla al pronunciar esas palabras.
El invierno llega de la mano del verano, cubriendo ambos entre sonrisas cada lugar, en el corazón y en las manos.
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