Fauna de colores, la fiesta de los tigres alimenta mi deseo
Miraba hacia las montañas, se esconden en su velo y son más misteriosas. Cuando es invierno – pensaba- se vuelven más grandes. En realidad no sabía a que se debía la percepción, de que el frío al igual que el calor hinchara las cosas. Como sus ojos saltones, testigos de la danza de las estrellas y los cantos de los gatos, igual las montañas habían aumentado su tamaño, siendo altas más no saltonas.
Tambores escuchó a lo lejos, desde la ventana no ve pero imagina a los niños de la escuela en su práctica matutina de la banda escolar, el redoble es constante, despierta algún perro que aún dormía en el vecindario y asustado ladra hacia el cielo de la nada.
*Where´ ve you been hiding
lunes, noviembre 13, 2006
miércoles, noviembre 01, 2006
Hola estoy lejos de casa
Hogar se quedó donde termina el mundo. Es lejos el sitio desde la ventana que hoy lo mira, desde la tierra agreste que sólo parirá mariposas en octubre y noviembre.
Sus tres hijos lo llaman tres días a la semana, han seleccionado uno cada quien. Ana el martes. Estela el miércoles y Javier, el pequeño, los viernes. Al chico no le importa romper las reglas y vuelve a llamar el domingo. Desde su alcoba, su pequeño mundo donde todavía vive El Padre, lo saluda con voz quedita para que las hermanas no se den cuenta. “Soy de nuevo yo” y El Padre reconoce la lágrima del hijo que rodó por su mejilla al pronunciar esas palabras.
El invierno llega de la mano del verano, cubriendo ambos entre sonrisas cada lugar, en el corazón y en las manos.
Hogar se quedó donde termina el mundo. Es lejos el sitio desde la ventana que hoy lo mira, desde la tierra agreste que sólo parirá mariposas en octubre y noviembre.
Sus tres hijos lo llaman tres días a la semana, han seleccionado uno cada quien. Ana el martes. Estela el miércoles y Javier, el pequeño, los viernes. Al chico no le importa romper las reglas y vuelve a llamar el domingo. Desde su alcoba, su pequeño mundo donde todavía vive El Padre, lo saluda con voz quedita para que las hermanas no se den cuenta. “Soy de nuevo yo” y El Padre reconoce la lágrima del hijo que rodó por su mejilla al pronunciar esas palabras.
El invierno llega de la mano del verano, cubriendo ambos entre sonrisas cada lugar, en el corazón y en las manos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)