
Aquí en la oficina tengo una ventana desde la que puedo mirar a la calle todo el día. Es una ventana con un polarizado de los que por fuera parecen espejos pero por dentro es una ventana común y corriente desde la que se puede ver ciertas cosas que suceden allá fuera.
También puedo ver cuando la gente pasa y se mira en el espejo, todos… señores; señoras, muchachas guapas y feas; estudiantes de la secundaria de la otra esquina, ellos son los que se quedan más tiempo para mirar el nuevo grano o para confirmar que haya quedado bien el peinado. También se miran niños asombrados, tal vez sea su primera vez; perros; vendedores y algunos clientes de esta oficina del amor.