No la sueltes, no quiere caer primero.
Han pasado tantas horas que alguien le dio luz al cielo.
Congelada en ese taxi, no se mueve, no le dé por abrazarte.
Agarradita a la punta de tus dedos.
Esperará un año, siete días y dos besos, sólo para encontrarte y recuperar un tiempo... dos o tres, o quizás cientos.
Y le pondrás una medalla en el corazón que pinchará, que llevará con honor.
*no le doy la espalda, hoy solo hablo de cosas imposibles, porque de lo posible ya se sabe demasiado... como que no te enojaras nunca conmigo.
1 comentario:
weeeeey!
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