La inspiración llegó como a las 2 de la tarde, ya había salido el sol; con ella llegó un dolor en el vientre, otro en el corazón y gemidos provenientes del cuarto contiguo...
Abrí la puerta del patio, lugar pequeño y descuidado, invadido de humedad, prendí un cigarro (tenía tiempo que no desayunada Marlboro).
Estaba enojada y triste, las lágrimas rodaron.
Luego me acosté en el colchón, reí, estoy feliz a pesar de toda esta nefasta situación.
Inventé unas canciones y las cantaba como si de verdad fueran viejas y tuvieran un intérprete real transportándome a un recuerdo muy pop.
Encontré un libro de cuentos, encontré uno llamado el Extraño caso de Martha, sobre una adolescente que se masturba con vegetales, un día un pepino podrido revienta dentro de su vagina y semanas mas tarde se descubre embarazada... después tiene un hijo con rasgos vegetale sy humanoides... el pepino muere a los diez meses y ella se convierte en monja. FIN
Me fui a la calle, caminé unas dos horas, comí una whoper que me extra llenó... y todo lo que la inspiración me había traido se fue, no me acuerdo que era, un discurso hacia una amiga, un artículo de La Guillotina sobre la violencia y el sexo o sobre la automatización del sexo... no se todo eso se fue. Me quedó el sol en los ojos.
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