Amsterdam, tu, yo, ellos, podemos ser felices juntos...
La primera impresión fue de desorden, eso debido a que la estación central de Amsterdam, está en remodelación, lo cual la hace parecer sucia y con caminos truncados por varios lados. De ahí fue la sensación de ser observada por alguien o alguienes, jejeje, un poco mas freak al mirar demasiados árabes, musulmanes, marroquís... vagando solos por los pasillos, o recargados en alguna pared, mucho mas freak cuando se veía conjuntos de policías de 5 o 6 personas ... no soy prejuiciosa o evito serlo, pero cuando se nos acercó aquel chico de aspecto marroquí pusimos nuestros sentidos alerta... solo preguntó que si bebíamos café, no hubo más...
La gente parece ser de todos lados, me pregunto si es por el turismo o realemente viven ahí, como son los holandeses?, yo no los ví por ningún lado, había mucha gente de medio oriente,gente negra, y unos blancos que no hablaban holandés, sino inglés, alemán, francés, italiano, español, ruso, polaco.... y por su puesto los chinos, japoneses, taiwaneses, indochinos.... todos conviviendo en ese pedazo de tierra flotante, donde las bicicletas recobran vida, mientras las casas torcidas parecen salir de un cuento de hadas, o un cuento muy a la Hanzel y Gretel (uno de mis cuentos favoritos de pequeña, mmmmaldita bruja).. bueno no quiero ser exagerada, retomando el tema de la gente holandesa que si vi, pero no en gran cantidad, las personas que topé fueron muy amables. Rentamos un apartamento por tres días, era lindo, comodo, calientito y cercano al centro; a un costado pasaba un canal y enfrente había una tienda de guitarras, eso me inspiraba confianza, además Alex, el señor que nos rentó el piso, también inspiraba vibra chida.
Durante varios años he venido escuchando el tema de las drogas legales en Holanda; algún tiempo de mi vida me captó la atención y otro lo dejé por un lado. Había escuchadoo mitos como que se podía fumar en todos lados y que en el aeropuerto los alemanes y el resto de lo europeos fumaban como locos antes de subir al avión, otra fue que los alemanes cruzaban la frontera solo para fumar... en fin, la cosa es así pero no tan así, o sea que lo que me contaron estaba mal contado o exagerado. Se puede fumar, en la calle, siempre y cuando se haga en un " cofeeshop", que es una café como cualquier otro, solo que se permite fumar marihuana o hashis; algunos tienen la apariencia de un bar, pero otros no venden bebidas con alcohol, solo café y té, jugos y refrescos; otros venden comida, otros tiene mesas de billar, juegos de video y computadoras con internet... en la mayoría la música es un asco, pero otros tienen agradables sonidos, especiales jajaja y espaciales... pero en todos todos, la gente se sienta y platica, fuma y se vá... encerrados en donde a nadie le moleste ni los molesten, conviviendo con los que tienen las mismas preferencias y san se acabó, nada mas.... es raro ver disturbios, yo solo vi un tipo que se parecía a Kurt Cobain y agitaba su cabeza frente a un cristal de un restaurant donde comían unas personas, estas solo reían y el chico también, después siguió....
La otra son las smartshops, lugares en donde venden la marihuna, el hashis, los hongos y otros productos por el estilo, además, de souvenirs, como playeras, ceniceros, pipas, vasos, lamparas que hacen referencia a la marihuana, bob marley, los hongos y jamaica.... todo un mercado para los turistas. Algo que olvidaba de los cafés, esque en esos lugares te extienden una carta con alrededor de 7 u 8 tipos de marihuana distinta.... hace unos años yo hubiese estado en el paraíso. De repente se siente extraño ver que en la mesa de frente un chico como de mi edad y una chica, fuman marihuana mientras se toman un té, en la mesa de atrás dos chicas francesas tomaban un té y un jugo, platican y fuman marihuana, todo tan normalllllllll.
Andar en bicicleta fue duro, tenía mucho que no lo hacía, trajo algunos recuerdos y creó en la mente y el cuerpo nuevas sensaciones, parecidas a las del tren: flotar, volar, respirar... sentir el aire en la cara, observar, sentirse como en una burbuja de colores botando entre las casas de muñecas o reflejándose en el canal... todo fue extraño pero no deja de ser agradable, casi siento que no puedo describir el magnetismo de Amsterdam, va más allá de su barrio rojo, extraño y controversial, donde las prostitutas se postran en un aparador, para ser escogidas, me recordaban las barbies en traje de baño en su casa rosa... es algo más que encontrar un hongo encerrado en el refrigerador, o enterarme que la casa de Ana Frank, en donde estaba el anexo secreto, es más que un museo, es una fundación que se encarga de promover la paz y la tolerancia entre todos los seres humanos que solemos ser muy diferentes... diferentes pero iguales, iguales pero diferentes... algo asi...
continuará
smile Amsterdam :)
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